En el bullicioso distrito de Shibuya, un bar estilo izakaya ha encendido un debate que ha llegado hasta los medios. ¿La razón? Limitar el acceso a aquellos que superan la barrera de los 40 años. El propietario del local, al ser cuestionado sobre esta decisión, argumenta: “No pegan con el ambiente que buscamos”. Y es que, según él, su establecimiento está diseñado para jóvenes y el ruido puede incomodar a quienes no están en esa franja de edad.
Una política controvertida pero con un toque de humor
La situación se torna aún más curiosa cuando una televisión nipona decide investigar si estos rumores son ciertos. Al llegar al local, se topan con un cartel bien visible que reitera la restricción por edad. Durante su visita, casi todos los clientes eran veinteañeros. “Cuando viene gente mayor, las quejas aumentan”, confesó un empleado del lugar. En su afán por crear un espacio donde todos puedan disfrutar sin tensiones, han decidido poner esta regla poco convencional.
Aún así, no todo es tan drástico como parece. El dueño aclara entre risas: “Si alguien tiene 40 pero se siente joven de corazón, ¡bienvenido sea!”. De hecho, los trabajadores advierten a los visitantes de mediana edad antes de entrar: “Este sitio puede ser ruidoso, ¿está bien?”, permitiendo así la entrada siempre y cuando no haya objeciones. Un cliente encantado resumió la experiencia: “Aquí solo hay veinteañeros y podemos divertirnos sin preocuparnos por molestar a nadie”.

