En una fría mañana de enero, en el corazón de Moratalaz, tres amigos que empezaron como simples chavales en batallas de gallos se han convertido en auténticas leyendas del rap español. Hijos de la Ruina, formado por Natos, Waor y Recycled J, acaba de lanzar su cuarto disco, un evento que ya está marcando las listas musicales y que promete llevarles a recorrer España a partir de finales de febrero.
Un Viaje Musical desde los Inicios
Casi 15 años han pasado desde aquel primer concierto donde todo comenzó. Sin representación ni entradas anticipadas, ellos se lanzaron al vacío y mil personas abarrotaron una sala para verlos actuar. “Fue una locura”, recuerdan con emoción. Esa noche no solo marcaría el inicio de su carrera, sino también el nacimiento de un fenómeno cultural que ha trascendido más allá del rap.
A medida que sus trayectorias han crecido, también lo ha hecho su reconocimiento. Natos y Waor llenaron el Metropolitano con 68.000 almas vibrando al unísono; mientras tanto, Recycled J arrasaba en el Movistar Arena. Pero lo más sorprendente es cómo mantienen los pies en la tierra. “No nos dejamos llevar por la fama”, dice Gonzalo Cidre (Natos), recordando siempre sus humildes comienzos.
Fernando Hisado (Waor) narra cómo conoció a Jorge Escorial (Recycled J) como “el buen chico que cantaba muy bien”. Y así es como forjaron una amistad musical inquebrantable. Hoy consideran su relación como una verdadera familia: “Hemos crecido juntos y eso nos hace fuertes”. En un mundo donde los egos suelen reinar, ellos destacan por haber dejado ese aspecto atrás: “Lo que queremos es lo mejor para el equipo”, coinciden al unísono.
Este nuevo álbum no solo refleja sus vivencias pasadas; también es un viaje introspectivo hacia lo emocional. Hablan abiertamente sobre pérdidas y luchas personales: “Hacer este disco fue terapéutico”, confiesa Jorge tras atravesar momentos difíciles recientemente.
Por supuesto, no falta la crítica social que siempre les ha acompañado. Aunque nunca han pretendido hacer política explícita en sus letras, hablan sobre desigualdades y experiencias personales que resuenan con muchos jóvenes hoy en día.
A medida que se preparan para salir de gira, están ansiosos por compartir esa conexión especial con su público. Como dice Fernando: “Se nota cuando estamos sobre el escenario; somos tres amigos disfrutando juntos”. Y eso es precisamente lo que esperan transmitir: autenticidad y pasión por la música.”

