En una tarde de fútbol vibrante, el Arenas Club demostró su capacidad para aprovechar las oportunidades y terminó llevándose la victoria 2-3 en su visita a las Instalaciones de Tajonar. Con un inicio arrollador, Mikel Zabala abrió el marcador apenas a los cinco minutos, seguido por otro gol de Julen Lartitegi que puso al filial rojillo contra las cuerdas con un 0-2 que parecía definitivo.
Pero Osasuna B no se rindió y, como buenos guerreros, lograron empatar con tantos de Aicua Bonel y Martin Pedroarena. Sin embargo, cuando todo apuntaba a un reparto de puntos justo, apareció nuevamente Zabala en el minuto 85 para sentenciar el partido con su segundo gol del día. Este golpe fue un jarro de agua fría para los locales que ya no pudieron reaccionar.
Mikel Zabala brilla con luz propia
Zabala fue sin duda el protagonista del encuentro. Su inteligencia en el campo y su capacidad para posicionarse entre líneas hicieron estragos en la defensa local. A cada pase preciso y cada movimiento inteligente, los aficionados del Arenas fueron elevando sus esperanzas hasta ver cómo culminaba su actuación con ese doblete que dejó huella.
El entrenador Ion Erice planteó una estrategia clara con un sólido 4-1-4-1, donde cada jugador supo cumplir su papel a la perfección. La labor defensiva de Ander Sustatxa fue fundamental; cortó balones peligrosos y facilitó transiciones rápidas hacia adelante. Así, el Arenas combinó momentos de replegarse con ataques fulgurantes que pillaron desprevenidos a los rivales.
La derrota fue dura para Osasuna B, quienes dejaron escapar lo que parecía un punto asegurado. Sin embargo, este partido nos recuerda cómo en el fútbol todo puede cambiar en cuestión de minutos. Así es este hermoso deporte: impredecible pero apasionante.

