La Policía Nacional ha hecho su trabajo y ha detenido a dos hombres en Manacor, pero la historia detrás de estas detenciones es todo menos sencilla. Estos individuos, que ya tenían una orden de alejamiento del municipio, decidieron salir a robar a plena luz del día, utilizando el miedo como su arma principal. Sí, eso es lo que parece: un par de botellas de cristal se convirtieron en la herramienta para amedrentar a sus víctimas.
Una noche cualquiera que se tornó peligrosa
Todo ocurrió alrededor de las 4:45 de la mañana del pasado sábado. Un ciudadano atento vio cómo estos hombres estaban amenazando a dos personas con sus botellas y decidió alertar a la policía. Gracias a su rapidez, varias patrullas fueron movilizadas al centro de Manacor para intentar detener esta locura. El testigo les contó que los delincuentes habían huido por una calle cercana, y ahí comenzó la búsqueda.
Mientras tanto, un grupo de jóvenes se acercó a los agentes para informarles que uno de ellos había sido víctima directa del robo. Este joven relató cómo fue amenazado por los asaltantes con una botella y recibió un puñetazo que lo derribó al suelo. En ese instante, el otro ladrón aprovechó para llevarse su bandolera. La mujer que lo acompañaba también sufrió un golpe; ¡menuda situación! Ambos compartieron las descripciones físicas de sus agresores.
Los policías lograron interceptar a uno de los ladrones casi al instante. Pero el segundo tuvo menos suerte; fue encontrado escondido entre unos arbustos por una patrulla adicional que se sumó a la búsqueda desesperada.
Lo más impactante es saber que estos dos hombres ya tenían sobre sus hombros una orden judicial que les prohibía acercarse a Manacor. Ahora enfrentan serios cargos por robo con violencia e intimidación, además del quebrantamiento de medidas cautelares. Una historia más sobre cómo algunos deciden desafiar las normas mientras otros simplemente intentan vivir tranquilos.

