Joaquín Caparrós, el legendario entrenador sevillano, no se sorprende en absoluto de ver a Álvaro Arbeloa al mando del Real Madrid. Este vínculo no es casualidad; Caparrós tuvo la oportunidad de pulir a Arbeloa como jugador durante su paso por el Deportivo, y su historia juntos está llena de anécdotas que hoy resuenan en cada rincón del fútbol español.
Un profesional apasionado
Al recordar aquellos días, Caparrós evoca cómo llegó Arbeloa al club muy joven, acompañado de Filipe Luis. «Era un chico que vivía el fútbol con una intensidad desbordante», asegura. No es de extrañar que ahora se encuentre dirigiendo uno de los equipos más grandes del mundo; su pasión y dedicación siempre fueron evidentes. «Sabía que tenía todo lo necesario para triunfar», añade Caparrós con orgullo.
A medida que avanzaba la conversación, quedó claro que Arbeloa tenía ambiciones desde sus inicios. Si bien era un niño con sueños de grandeza en el campo, ¡vaya si los cumplió! Campeón del mundo y de Europa, así como ganador de múltiples títulos con el Real Madrid. Sin embargo, Caparrós advierte: «El Real Madrid exige ganar siempre».
Sobre su relación actual con Arbeloa, Caparrós comparte que han hablado sobre la esencia del trabajo diario: entrenamientos y partidos. Recuerda haberle advertido sobre la importancia de las ruedas de prensa: «El entrenador es la voz del club» le dijo alguna vez. Y parece que Arbeloa ha tomado nota; está haciendo bien su papel ante los medios.
Cuando se le pregunta cómo lo ve en este nuevo rol, Caparrós sonríe satisfecho: «Lo hace muy bien. Defiende a sus jugadores y comunica ideas claras». Pero también le deja un mensaje importante: debe mantenerse positivo y ser auténtico; eso es clave para conectar con la afición y sus futbolistas.
Cerrando la charla, hay una sugerencia interesante: incluir una asignatura sobre comunicación en los cursos para entrenadores. Porque al final del día, comunicar bien es tan vital como saber dirigir un equipo dentro del campo.

