En un giro inesperado que llena de esperanza a los amantes de las viñetas, el cómic mallorquín está viendo cómo su número de lectores aumenta. Según los datos más recientes del Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros, un notable 14,3% de los españoles se anima a leer historietas, lo que representa un impresionante 38% más que en 2020. Sin embargo, detrás de este crecimiento resuena una crítica profunda sobre la precariedad que afecta al sector.
Los protagonistas opinan
En medio de esta situación, nombres destacados del ámbito local como Ata y Vicente García y el guionista Joan Miquel Morey comparten sus reflexiones. Ata, quien lidera la editorial Autsaider Comics desde 2012, se muestra optimista: “Llevamos creciendo poco a poco durante casi quince años. Me gusta pensar que esto se debe más a la calidad de nuestros cómics que a modas pasajeras.” Su trabajo ha sido reconocido con importantes premios en el mundo del cómic nacional.
No obstante, no todo es color de rosa. Ata subraya la necesidad urgente de replantear las ayudas institucionales: “Las instituciones deben centrarse en apoyar contenidos de calidad y dejar atrás esa obsesión por aumentar títulos sin sentido. No podemos permitir que el mercado esté saturado gracias a subvenciones mal enfocadas.” Y es que, según él, España todavía está lejos del consumo masivo de tebeos visto en países como Francia.
Por su parte, Joan Miquel Morey destaca que aunque las cifras son alentadoras, la realidad en las calles cuenta otra historia: “La precariedad sigue siendo una sombra constante para quienes crean cómics.” Sin embargo, también reconoce el poder del cómic como puerta hacia otros tipos de lectura para los jóvenes: “Es fundamental para generar buenos hábitos lectorales.” Vicente García también se une al debate y menciona cómo han notado un aumento en la demanda no solo por cómics sino también por literatura juvenil entre chicas entusiastas por géneros como la fantasía o el terror gótico.
A pesar del panorama complicado donde lo digital parece ganar terreno al papel, estos editores creen firmemente que con apoyo adecuado y campañas ministeriales bien dirigidas se podría dar un impulso significativo al sector. Como dice Vicente: “Invertir en fomentar la lectura es apostar por nuestro futuro cultural.” La lucha continúa y ellos están decididos a no rendirse ante los desafíos.

