La historia que hoy traemos nos lleva a Son Servera, donde un hombre de 56 años ha decidido cruzar una línea que jamás debería haberse cruzado. Este viernes, en el juzgado de lo Penal de Palma, fue condenado a un año y un día de prisión por robarle dos escopetas a su propio sobrino. Una trama familiar que acaba en un desenlace bastante duro.
La sentencia y sus consecuencias
El acusado, con antecedentes penales, no tuvo más remedio que aceptar su culpabilidad por el hurto. Se llegó a este acuerdo tras un tira y afloja legal, donde también se consideró la responsabilidad civil, pues la familia sólo pudo recuperar una de las armas. La defensa del hombre solicitó que no entrara en prisión, y ni la Fiscalía ni la jueza se opusieron. Así las cosas, si quiere evitar una celda deberá comportarse durante los próximos 24 meses y compensar a su sobrino dentro del año siguiente.
Los hechos ocurrieron entre el 13 y el 24 de enero del presente año. El acusado logró llevarse las escopetas que estaban guardadas bajo llave en un armario de la vivienda familiar. Nadie forzó nada; simplemente aprovechó su cercanía para cometer este desliz. Cada arma estaba valorada en 550 euros.
Uno de los rifles fue devuelto voluntariamente por él, mientras que el otro todavía está perdido para la familia. Fue gracias a una denuncia presentada por el sobrino que los agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil en Artà pudieron iniciar una investigación. El 27 de enero detuvieron al hombre.
Este viernes culminó este capítulo con una sentencia rápida y sin más complicaciones judiciales; una decisión ‘in voce’ que cierra un episodio complicado para esta familia.

