Hace unos días, el nombre de Juwensley Onstein, un joven de solo 18 años, comenzó a resonar con fuerza en los medios deportivos. Este central neerlandés, que se había ganado un lugar en el corazón de muchos aficionados por su trayectoria en el Genk, estaba a un paso de dar un salto monumental en su carrera. Mientras que el Milan parecía tenerlo casi asegurado para su filial, el Barcelona apareció como un verdadero tiburón en aguas revueltas, decidido a pescar al prometedor defensor.
Un camino lleno de logros y desafíos
Originario de Arnhem y con raíces surinamés, Onstein ha recorrido un camino fascinante. Comenzó su andadura futbolística en las canteras del Ajax antes de dar el salto al Genk. Este último club belga no solo es conocido por su excelente formación de jóvenes talentos, sino que también le ha brindado la oportunidad de debutar en la Segunda División. Su calidad no ha pasado desapercibida; Johan Walckiers lo describió como uno de los mejores defensas de su generación debido a su excelente condición física y visión de juego excepcional.
A pesar de enfrentarse a algunas lesiones esta temporada, Juwensley no se rinde. Con tan solo 16 años firmó un contrato profesional con el Genk y ya tiene claro que se siente parte del equipo. El propio coordinador técnico Stijn Haeldermans destaca su velocidad y buen manejo del balón: «No teme penetrar y jugar con espacios desde la zaga».
El entrenador Michel Ribeiro fue clave en su decisión por este club, convencido del potencial que tenía entre sus manos. Y ahora, tras haber demostrado todo su esfuerzo y dedicación, parece que los sueños están al alcance: “Soy un auténtico ganador”, afirma Juwensley con una sonrisa que refleja toda su ambición.
Hoy más que nunca, la puerta del Barça se abre ante él. Según informes recientes, está muy cerca ese acuerdo donde todo indica que su deseo es claro: vestir la camiseta azulgrana. La pasión por este deporte y por alcanzar sus metas lo llevan a dar pasos firmes hacia adelante.

