El Real Madrid se enfrenta a un auténtico rompecabezas defensivo. Con las lesiones y sanciones golpeando a su zaga, el camino hacia La Cerámica se torna incierto. Este jueves, las noticias desde Valdebebas traen un ligero alivio con Asencio, quien podría estar listo tras salir cojeando en el último partido de Champions por un golpe en la tibia. Pero, ¿realmente podemos confiar en una defensa que ha sido un quebradero de cabeza para varios entrenadores?
Un desafío constante
La situación es crítica: sin Militao hasta marzo y con Alaba siempre limitado tras su grave lesión, Rüdiger no participa en los entrenamientos y Asencio llega tocado. Solo queda Dean Huijsen como central disponible después de haber lidiado él mismo con problemas musculares que le han mantenido fuera de juego durante semanas. Tchouaméni, además, no podrá ayudar al equipo porque está sancionado.
En el partido contra el Mónaco, Tchouaméni tuvo que retroceder su posición para ayudar a la defensa y eso es algo que no le gusta nada. Ahora Arbeloa se encuentra ante la complicada tarea de definir su alineación para el crucial encuentro del sábado. No hay tiempo para titubear.
La jornada del viernes será decisiva; Arbeloa tendrá que tomar decisiones difíciles respecto a quiénes estarán listos para viajar a Castellón. Rodrygo también está entre algodones y aunque hay esperanzas sobre su retorno, hasta ahora ha faltado a los últimos tres partidos.
A medida que se acumulan las adversidades, solo queda esperar si esos 90 minutos pueden devolverle al equipo la confianza que tanto necesita. Mientras tanto, Brahim regresa tras la Copa de África y podría ser clave en esta lucha por encontrar una solución efectiva. La pelea por los puestos promete ser intensa.

