En menos de 24 horas, el mar Mediterráneo ha sido testigo de un suceso desgarrador: la aparición de dos delfines muertos en las costas de Mallorca y Menorca. Esta noticia, que no solo nos deja consternados, también reabre un debate crucial sobre el estado actual de nuestras aguas y lo que estamos haciendo para protegerlas.
Un grito silencioso por nuestros mares
A medida que seguimos viendo estos sucesos, muchos nos preguntamos: ¿qué está pasando realmente? La llegada del turismo desmedido y el fenómeno del monocultivo turístico han comenzado a dejar huellas irreparables en nuestro ecosistema marino. No podemos ignorar las consecuencias de esos fondejos ilegales, que parecen ser cada vez más comunes.
No se trata solo de unas cuantas imágenes impactantes; es una llamada a la acción. ¿Cuántos más tienen que morir para que comprendamos la urgencia de proteger lo que nos queda? Los expertos advierten sobre la disminución drástica en la vida marina: menos peces, menos algas, menos biodiversidad. Es un ciclo destructivo del cual debemos salir antes de que sea demasiado tarde.
Es hora de reflexionar y actuar. Todos somos responsables del futuro de nuestras costas y su fauna. Debemos unirnos como comunidad para exigir cambios reales y eficaces, porque nuestra riqueza natural no puede seguir siendo tirada a la basura mientras unos pocos se benefician a costa del deterioro ambiental.

