El pasado 22 de enero, la vida en Camp Redó dio un giro inesperado cuando las fuerzas de seguridad decidieron actuar tras las insistentes quejas de los vecinos. La Policía Nacional y la Policía Local de Palma, con el respaldo del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) y otros equipos especializados, llevaron a cabo una operación conjunta que no pasó desapercibida.
Imagina la escena: un bar que se ha convertido en el epicentro del menudeo y las molestias para quienes viven cerca. Durante la inspección nocturna, los agentes no solo se encontraron con un ambiente tenso, sino que también identificaron a 40 personas. De ellas, cuatro recibieron actas por tenencia de drogas, mientras que el propio establecimiento recibió cinco sanciones adicionales por irregularidades serias. ¿Cocinas sucias? Sí. ¿Documentación fallida? También.
Un compromiso firme con la comunidad
Aparte de estos problemas evidentes, los policías interpusieron dos denuncias por tráfico y documentaron el robo de una tarjeta del TIB. Todo esto revela una realidad preocupante en el barrio; sin embargo, desde las autoridades han dejado claro que estas intervenciones seguirán siendo parte de su rutina para asegurar que Camp Redó sea un lugar donde todos podamos vivir tranquilos.

