La carrera hacia los Oscars se intensifica y, en este momento, todos los ojos están puestos en Jessie Buckley. Su actuación en Hamnet ha dejado huella, y es difícil imaginar que alguna de sus competidoras —como Rose Byrne, Kate Hudson o Emma Stone— no esté pensando en cómo prepararse para ser la mejor perdedora. Porque, seamos sinceros: este año parece que la estatuilla a la Mejor Actriz tiene nombre y apellidos. Y esos son los de Jessie Buckley.
Una interpretación que conmueve hasta las lágrimas
La irlandesa ha estado arrasando con premios como el Critics Choice y el Globo de Oro, lo que refuerza su posición como la gran favorita para el Oscar. La película está basada en la novela de Maggie O’Farrell, que narra el doloroso relato de William Shakespeare y su esposa Agnes tras perder a su hijo. Buckley encarna ese dolor con una intensidad asombrosa. Hay una escena clave donde su personaje emite un grito desgarrador al enterarse del fallecimiento del pequeño; esa secuencia es suficiente para provocar un torrente de lágrimas entre quienes se sientan frente a la pantalla.
Aunque Jessie comenzó su trayectoria artística desde joven, no fue fácil para ella abrirse camino. A pesar de unas experiencias complicadas en concursos televisivos donde se sintió juzgada por no cumplir con ciertos estándares de feminidad, siempre supo que quería contar historias profundas y significativas. Desde sus inicios en escenarios teatrales hasta convertirse en un rostro conocido del cine, ha demostrado ser una actriz versátil que se niega a encasillarse.
No solo ha explorado personajes complejos y emocionalmente intensos —como en Wild Rose, donde interpreta a una madre soltera soñadora— sino que también desafía las expectativas sobre lo que debería ser una protagonista femenina. Con cada papel, Buckley nos regala fragmentos de su alma e invita al público a reflexionar sobre sus propias experiencias.
A medida que avanza la temporada de premios, muchos esperan ver si Jessie podrá añadir un Oscar a su impresionante colección de galardones. Y mientras algunas nominadas probablemente estén ensayando discursos para cuando llegue el momento crucial, ella seguramente estará preparándose para recibirlo; porque si hay alguien que sabe canalizar emociones complejas es ella.

