Imagina un joven Salvador Dalí, apenas 19 años, rebosante de creatividad. Fue por encargo de su hermana, Anna Maria, cuando pintó un biombo oriental que ahora vuelve a la vida tras una meticulosa restauración en el Museo Reina Sofía. Este tesoro artístico se exhibirá en su casa natal a partir del 26 de marzo.
Un viaje al pasado de un genio
Era 1923 y Dalí comenzaba su andadura en la Real Academia de Bellas Artes. Un chico excéntrico que pronto capturaría la atención de figuras como Maruja Mallo y Luis Buñuel. Su obra juvenil no solo es excepcional; también revela sus primeras inquietudes culturales. «Lo hemos renovado completamente porque estaba bastante deteriorado», nos cuenta Carlota Álvarez, del museo que lo adquirió por 50.000 euros.
La Casa Natal se convierte así en el escenario perfecto para mostrar esta pieza poco conocida pero invaluable. Jordi Masquef, alcalde de Figueres, destaca la importancia de acercar esta obra al público: «Es fundamental reforzar nuestra identidad cultural».
No solo eso; también podremos ver la famosa ‘Madonna de Portlligat’, una pintura mística donde Dalí fusiona arte cristiano con ciencia moderna. Montse Aguer, directora de los Museos Dalí, subraya que esta muestra contextualiza cómo el artista llegó a ser reconocido internacionalmente.
Acompañada por un catálogo que incluirá textos del propio Dalí y análisis del historiador Ricard Bru, esta exposición promete enriquecer nuestra comprensión sobre el universo daliniano y celebrar sus raíces catalanas.

