En una jornada emocionante del Open de Australia, Stan Wawrinka, el veterano suizo de 40 años, ha dejado huella al convertirse en el jugador más longevo en alcanzar la tercera ronda en casi medio siglo. La KIA Arena vibraba con cada golpe mientras Wawrinka se enfrentaba al joven Arthur Gea, un ‘qualy’ que prometía dar batalla. Pero Stan tenía otros planes y tras más de cuatro horas de lucha épica, salió victorioso con un marcador de 4-6, 6-3, 3-6, 7-5 y 7-6(3).
Un adiós a lo grande
No es solo una victoria; es un grito al mundo de que la edad no define el talento. Con esta actuación, Wawrinka demuestra que aún tiene mucho que ofrecer antes de colgar la raqueta al final del año. Su historia se entrelaza con la del mítico Ken Rosewall, quien fue el último en lograrlo a esa edad en 1978. Cada saque y cada punto eran un recordatorio de sus hazañas pasadas y su inquebrantable espíritu competitivo.
A pesar de su posición como 139 en el ranking ATP, Stan sigue siendo un gigante del tenis. Enfrentándose a Gea, quien era 19 años más joven y supuestamente más fresco, fue irónico ver cómo terminó acalambrado en los momentos decisivos. Esos son los giros inesperados que nos ofrece este deporte: el corazón y la determinación pueden superar cualquier juventud.
Así es como se escribe historia: no solo ganando partidos sino mostrando al mundo que hay vida más allá del número de velas en el pastel. Con cada triunfo, Wawrinka nos recuerda que nunca debemos dejar de luchar por nuestros sueños.

