La tarde de ayer miércoles, en el corazón de Son Gotleu, se desató una auténtica tormenta. Todo comenzó alrededor de las 19:00 horas, cuando un conductor circulaba por la calle Francesc Julià. De repente, se topó con otro coche en la calle Santa Florentina, esa misma vía que tantas controversias ha generado.
Los gritos y el caos no tardaron en aparecer. Testigos presenciales vieron cómo uno de los implicados intentaba escapar del lugar y decidieron alertar a la policía. En cuestión de minutos, la Unitat de Vehicles d’Accidents (UVAC) hizo su aparición, pero lo que encontraron fue mucho más que un simple accidente.
Un golpe inesperado
En medio del jaleo, uno de los conductores se lanzó sobre el otro y le propinó un fuerte puñetazo. El impacto fue tal que su víctima cayó al suelo, quedando inconsciente mientras el ambiente se llenaba de confusión y nerviosismo.
La situación requirió la intervención inmediata de varios equipos: la Unitat d’Intervenció Inmediata, junto a dos unidades más de seguridad integral y patrullas del distrito llegaron para intentar poner orden en aquel escenario caótico. Al mismo tiempo, no podía faltar una ambulancia; aunque el agredido recuperó pronto la conciencia, llevaba consigo un corte sangrante en el pómulo que necesitaba atención.
Aún así, la historia no terminaba ahí. Mientras arrestaban al agresor –un joven español de 26 años– por lesiones leves, los agentes notaron algo extraño en el otro conductor. Un soplo a alcohol reveló que había superado con creces la tasa permitida: 0,81 mg/l; ¡triplicando lo legal! Así fue como este episodio se convirtió también en un nuevo informe por un delito contra la seguridad del tránsito para quien inicialmente parecía ser sólo una víctima.
No cabe duda que esta trifulca nos deja reflexionando sobre las decisiones al volante y las consecuencias inesperadas que pueden surgir. ¿Quién hubiera imaginado que una simple colisión terminaría así?

