Las noches en el Parque Krekovic, situado en la zona de Nou Llevant, se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los vecinos. A pesar de que durante el invierno las puertas cierran temprano, hay quienes desafían la norma y buscan saltar la verja para adentrarse en un espacio que debería ser seguro. Este parque, que con sus amplias dimensiones debería ser un lugar de encuentro y disfrute, se ha visto empañado por sucesos preocupantes relacionados con incivismo e inseguridad.
Un entorno complicado
En sus alrededores, los habitantes han sido testigos de episodios inquietantes: desde okupas tomando posesión del viejo bar hasta prácticas como el ‘trapicheo’ que generan una atmósfera incómoda. Y no solo eso; las instalaciones también sufren daños evidentes, lo que afecta aún más la percepción del lugar.
Los residentes están alarmados al ver a grupos de jóvenes saltando la valla durante la noche, especialmente los fines de semana. Pero esto no es solo cosa del sábado; incluso entre semana se repiten estas escenas. Además, lo más preocupante es pensar en su seguridad al adentrarse en un recinto cerrado cuando deberían estar protegidos.
No podemos olvidar que las incursiones en parques públicos son un fenómeno conocido en Palma. A menudo, se relacionan con el sinhogarismo; muchos buscan refugio entre los árboles. Aunque hay presencia policial regular —tanto local como nacional—, estos actos continúan sucediendo sin cesar, generando frustración entre aquellos que observan desde sus casas cómo saltan las vallas desgastadas con total impunidad.
Aunque el Parque Krekovic cuenta con una apertura bastante limitada (de 8 a 20 horas en invierno), ahora se ha convertido también en un foco de inquietud para quienes viven alrededor. Los residentes llevan tiempo pidiendo mayor vigilancia para proteger este espacio público tan amplio que resulta ideal para quienes desean ocultarse o pasar desapercibidos.

