En el corazón de Mallorca, entre Alaró y Bunyola, se encuentra el camino del Cabàs, un sendero que no solo conecta dos localidades, sino que también une a la gente con la naturaleza. Sin embargo, este lugar tan especial corre el riesgo de ser olvidado por quienes tienen el poder de decidir su futuro. ¿Cómo es posible que sigamos dejando que nuestros espacios naturales se vean amenazados?
Una lucha por lo nuestro
Recientemente, la comunidad ha levantado la voz para pedir que se declare público este camino. Y no es para menos: los caminos como el del Cabàs son parte de nuestra identidad y merecen ser protegidos. Este no es solo un asunto administrativo; es una cuestión de respeto hacia nuestra tierra y nuestras raíces.
Por otro lado, hay quienes argumentan que es mejor dejar estos espacios en manos privadas o simplemente ignorarlos. ¡Qué fácil es tirar a la basura lo que nos da tanto! La naturaleza no debería ser una mercancía más en el mercado turístico, donde lo único que importa parece ser el beneficio económico inmediato.
En fin, mientras algunos siguen soñando con un monocultivo turístico que devora todo a su paso, otros luchan por mantener vivas nuestras tradiciones y espacios naturales. El futuro del camino del Cabàs está en juego y depende de nosotros hacer ruido para protegerlo.

