La noticia de la muerte de Lucien Müller, a los 91 años, ha golpeado fuerte en el corazón del fútbol español. Desde su paso por el Real Madrid entre 1962 y 1965, donde cosechó tres Ligas, su figura se ha convertido en un referente para muchos. Recuerdos llegan a nuestra mente de aquel jugador que dejó huella en cada campo donde jugó.
El club francés Reims, donde brilló antes de llegar a Madrid, expresó con profunda tristeza: “Nos deja un hombre benevolente, respetado y querido. Su humanidad y talento encarnaban los valores que tanto apreciamos”. Palabras que resuenan en cada rincón del deporte rey.
Un viaje lleno de pasión y entrega
Nacido en Bischwiller el 3 de septiembre de 1934, Lucien comenzó su carrera en Estrasburgo antes de dar el salto al Toulouse y luego al Reims. Sin embargo, fue en el Real Madrid donde se enfrentó a tiempos difíciles, quedándose al borde de la gloria europea tras perder la final contra el Benfica en 1964. Pero eso no empañó su trayectoria; con la camiseta blanca disputó un total de 92 partidos oficiales.
No solo dejó su marca como jugador. Tras colgar las botas, se convirtió en entrenador y estuvo al mando de numerosos equipos como Castellón, Burgos o Mallorca. Su legado perdura no solo por sus victorias o sus tácticas; lo recordaremos por ser una persona cercana que siempre tuvo una palabra amable para todos.
A medida que reflexionamos sobre su vida, sentimos una mezcla de tristeza y agradecimiento por todo lo que nos dio. La comunidad del fútbol llora su partida mientras celebra el impacto positivo que tuvo en tantas vidas. Nos quedamos con sus enseñanzas y con esos momentos inolvidables que compartimos con él.

