En medio de un panorama convulso, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha dejado claro que el intento de derrocar a Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no es una solución mágica para los problemas que enfrenta Venezuela. Durante un debate reciente en el Parlamento Europeo, Kallas subrayó que, aunque esta acción militar podría abrir una ventana hacia la democracia, no debemos confundirla con una solución política definitiva.
El delicado equilibrio en Venezuela
La realidad es dura y compleja. La situación en el país sudamericano es crítica, marcada por enormes desafíos políticos y económicos. Kallas ha sido directa al señalar que la falta de legitimidad democrática de Maduro no significa que se ignore el Derecho Internacional ni se ponga en juego la integridad territorial del país.
A pesar del contexto complicado, Kallas mantiene la esperanza. Ella cree firmemente que este momento puede ser clave para avanzar hacia una estabilidad real y duradera. La UE está dispuesta a apoyar cualquier esfuerzo genuino hecho por los propios venezolanos para definir su futuro. En sus palabras, hay un apoyo inquebrantable hacia quienes luchan por los valores democráticos dentro y fuera del país, citando a figuras como Edmundo González y María Corina Machado.
Además, Kallas celebró las recientes liberaciones de más de veinte ciudadanos europeos encarcelados en Venezuela. Aunque estos hechos son positivos, recalca que deben ser solo el comienzo para restablecer completamente los Derechos Humanos en toda la nación.
Lo más significativo es su disposición a colaborar con todos los actores involucrados: desde las autoridades actuales encabezadas por Delcy Rodríguez hasta las fuerzas democráticas y la sociedad civil. Se han dado pasos importantes al reunirse con Rodríguez para enfatizar la necesidad urgente de liberar a todos los detenidos sin condiciones.
El mensaje está claro: Europa está lista para profundizar su compromiso si Venezuela da pasos tangibles hacia el respeto absoluto de los Derechos Humanos y establece un proceso inclusivo dirigido por sus propios ciudadanos hacia una democracia genuina.

