En un ambiente tenso y cargado de incertidumbre, el Sevilla ha logrado dar un respiro a sus aficionados tras meses de angustia. Después de encadenar cuatro derrotas seguidas, incluyendo una eliminación dolorosa en la Copa, el equipo se encontraba apenas un punto por encima del descenso. Muchos veían el duelo contra el Elche como una auténtica final, pero lo que ocurrió en el Martínez Valero fue otra historia.
Akor Adams, el héroe inesperado
El primer encuentro de la segunda vuelta en LaLiga trajo consigo el regreso triunfal de Akor Adams, quien celebró su primer gol con los colores sevillistas. A pesar de las adversidades y del 2-0 que parecía sellar su destino, los hispalenses no se rindieron. Adams brilló y sus dos goles no solo empataron el partido (2-2), sino que también reavivaron la fe en un equipo que había luchado hasta el último minuto.
En un escenario donde todo parecía perdido, Almeyda decidió repetir la alineación del partido anterior contra el Celta. Los carrileros fueron clave en su estrategia, destacando Oso como uno de los más audaces. Sin embargo, la confianza excesiva de Agoumé permitió al Elche marcar primero a través de Febas. Pero tras ese golpe inicial, Sevilla mantuvo la cabeza alta y continuó intentando arriesgar con pases atrevidos.
A pesar del dominio territorial y las numerosas ocasiones –25 remates y 8 a puerta– fue Odysseas quien tuvo que hacer maravillas para evitar mayores daños mientras sus compañeros fallaban claras oportunidades. La entrada de Akor Adams al descanso fue decisiva; Almeyda lo sabía. Con cambios estratégicos que dieron más chispa al ataque, pronto llegó la recompensa: Oso centró desde la banda y Akor apareció para recortar distancias y poner a todos en pie.
Con este empate salvador, Almeyda subrayó la importancia del punto: «Recuerden que Sevilla el año pasado permaneció por un punto; entonces al punto se le respeta». No le falta razón; estamos solo a mitad de camino en esta temporada llena de altibajos. Aunque aún queda mucho por hacer, este punto significa quitarse una pesada carga encima y mantener viva la llama de la esperanza entre jugadores y aficionados.

