MADRID 19 Ene. (EUROPA PRESS) – Este lunes, Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón, ha dejado claro que este viernes planea disolver el Parlamento. ¿El objetivo? Convocar elecciones anticipadas y así intentar afianzar su mandato en un país donde la política parece una montaña rusa. La noticia llega tras días de especulaciones, después de que el Partido Liberal Democrático (PLD) confirmara los planes de la mandataria. Según han informado diversas fuentes, la disolución se producirá el 23 de enero, justo cuando se reanuda la sesión parlamentaria.
Un camino lleno de baches
Takaichi no es una figura cualquiera; es nada menos que la primera mujer en liderar el Gobierno japonés y también la quinta primera ministra en apenas cinco años. Desde que asumió su puesto en octubre, ha tenido que enfrentarse a un sinfín de dificultades para hacer avanzar los presupuestos del país. A pesar de ello, su gabinete tiene una popularidad sorprendente: ¡un 70%! Sin embargo, esto contrasta con los escasos apoyos a su partido que ha estado al mando casi sin interrupción durante décadas, aunque con cambios frecuentes en el liderazgo.
¿Y por qué esta prisa por adelantar las elecciones? Simple: quiere consolidar el poder de su coalición antes de que las cosas se pongan más difíciles. Actualmente, el PLD y sus aliados tienen solo una mayoría mínima en la Cámara Baja, sostenida por tres legisladores independientes. En cambio, siguen siendo minoría en la Cámara Alta.
Las fechas para esos comicios ya están sobre la mesa; todo apunta a que podrían ser entre el 8 y el 15 de febrero. Así pues, Takaichi espera aprovechar ese apoyo popular para reforzar su posición tras las caídas sufridas por su partido bajo el mando del ex primer ministro Shigeru Ishiba.

