En un día que prometía ser memorable, el CP Cacereño logró una victoria crucial al vencer 2-0 al Arenas Club en el Estadio Príncipe Felipe. No fue solo un partido más; era la oportunidad de dejar atrás una racha de 231 días sin triunfos en casa. La afición, que había estado esperando este momento con ansias, vibró desde el primer minuto.
Un comienzo fulgurante
El encuentro empezó con un auténtico golazo: a tan solo 60 segundos de iniciarse, Rubén Valdera encontró la red y desató la locura entre los seguidores locales. Desde ese instante, el equipo dirigido por Julio Cobos Moreno mostró una superioridad táctica evidente. Con un juego bien estructurado, mantuvieron a raya a un Arenas que no pudo encontrar su ritmo.
A pesar de su planteamiento defensivo, el equipo visitante se vio rápidamente obligado a cambiar su estrategia tras encajar el primer gol. El Arenas, que se presentaba con un sólido 5-4-1, no pudo hacer frente al ímpetu local y buscó sin éxito las transiciones rápidas para igualar el marcador.
Casi sin descanso, llegó otro momento clave del partido cuando Javi Barrio, además de ser un muro en defensa, se hizo cargo de un penalti en el minuto 63 para sellar la victoria con tranquilidad. Este resultado fue más que tres puntos; era el bálsamo necesario para una afición sedienta de alegrías.
A medida que avanzaba la segunda mitad, aunque el Cacereño se mostró seguro y constante en sus acciones, nunca se encerraron en sí mismos. Supieron cuándo atacar y cuándo esperar, gestionando así su ventaja con maestría mientras los cambios introducían frescura sin alterar la esencia del juego.
Dentro del campo destacaron dos nombres: Rubén Valdera abrió la lata y no dejó de inquietar a los defensores rivales durante todo el encuentro; Javi Barrio tuvo también su dosis de protagonismo al marcar desde los once metros. La combinación perfecta entre solidez defensiva y astucia ofensiva permitió al Cacereño respirar tranquilos después del pitido final.

