Este domingo, Portugal se encuentra en plena efervescencia electoral. A las 12:00 horas, la participación ha alcanzado el 21,18%, un dato que no solo sorprende, sino que también supera las cifras de las últimas dos elecciones presidenciales. En comparación con 2021, donde apenas el 17,07% de los votantes había ejercido su derecho a esa hora, este año hay una clara voluntad de hacer oír la voz del pueblo.
Una jornada electoral llena de expectativas
A lo largo del día ya han votado diez de los once candidatos. La única excepción es Manuel João Vieira, un humorista que promete un Ferrari y un grifo de vino para cada casa como parte de su campaña. Las encuestas están muy reñidas; André Ventura del partido Chega lidera con un 24%, seguido muy de cerca por António José Seguro del Partido Socialista con 23%. ¡La emoción está palpable!
Después de votar en Lisboa, Ventura expresó su alegría: «Hoy solo no vota quien no quiere». Su mensaje es claro: no podemos quedarnos sentados esperando que las cosas cambien solas. Desde Caldas da Rainha, Seguro se mostró esperanzado por una alta participación y apeló al sentido común de los ciudadanos al ejercer su derecho al voto.
No podemos olvidar a João Cotrim de Figueiredo, el candidato liberal que también ha hecho un llamado a celebrar la democracia este día tan especial. «Hagamos de hoy una fiesta cívica y demostremos que cambiar Portugal es posible», dijo con optimismo.
Henrique Gouveia e Melo, aunque menos mediático que sus rivales, también hizo sentir su voz al manifestar su deseo por una baja abstención: «Los portugueses deben decidir su destino mediante el voto». Por último, Luís Marques Mendes confía en que la participación sea fuerte y señala cómo la situación internacional actual complica aún más nuestro futuro.
Así se desarrolla esta jornada electoral en Portugal; una mezcla entre esperanza y desafío donde cada voto cuenta y podría marcar el rumbo del país.

