En una tarde llena de emoción en el Municipal El Prado, el CF Talavera y el Celta Vigo B firmaron un empate 1-1 que dejó a los locales con un regusto amargo. Era el minuto 24 cuando Isaiah Navarro, tras una brillante combinación con Marcos Moreno, abría el marcador, llenando de esperanza a unos aficionados que soñaban con la victoria. Pero, como suele suceder en el fútbol, la alegría se tornó en desilusión cuando, en el último suspiro del partido, Ángel Arcos empató para los gallegos.
Un partido lleno de intensidad y emoción
Desde el pitido inicial, quedó claro que ambos equipos no iban a regalar nada. El Talavera mostró su mejor versión: firme en defensa y letal al contraataque. Sin embargo, a medida que avanzaba la segunda mitad, la tensión aumentaba y las fuerzas parecían flaquear. El plan del entrenador Héctor Sandroni se enfocó en proteger esa ventaja de 1-0, sabiendo que cualquier descuido podría costar caro.
A pesar del esfuerzo titánico del equipo local y de un público volcado animando hasta el final, la última jugada fue fatídica. Con solo un minuto para acabar el encuentro, la defensa talaverana se vio sorprendida por un pase preciso de Óscar Marcos hacia Ángel Arcos, quien no perdonó ante Jaime González.
Aún así, este partido refuerza la idea de que el Talavera puede competir contra cualquiera. Y aunque los tres puntos se escaparon en los últimos instantes, queda claro que hay un equipo capaz de luchar con garra y determinación.

