MADRID, 17 de enero. El Ministerio de Exteriores iraní ha levantado la voz este viernes, rechazando con firmeza lo que consideran una injerencia inaceptable por parte de los países del G7. En un contexto donde las protestas en Irán han dejado más de 3.400 muertos y miles de heridos en las últimas semanas, las amenazas de nuevas sanciones por parte del G7 han encendido aún más el debate.
En un comunicado que se ha propagado rápidamente a través de redes sociales, el gobierno iraní ha declarado: «Los países del G7, bajo la sombra de Estados Unidos y el régimen sionista, ignoran que las manifestaciones pacíficas han sido manipuladas y convertidas en violencia por agentes terroristas». Este mensaje no es solo una defensa; es un grito en medio del caos.
Un reclamo a la hipocresía global
El Ministerio subraya su compromiso con la protección de los derechos fundamentales de su pueblo, asegurando que seguirán defendiendo su soberanía frente a cualquier amenaza externa. «¿Cómo pueden estos países juzgarnos cuando ellos mismos tienen un historial vergonzoso en derechos humanos?», se preguntan desde Teherán. La crítica va dirigida especialmente a Estados Unidos, Alemania y Canadá, acusados de apoyar agresiones contra Irán.
A medida que estas tensiones aumentan, organizaciones como Human Rights Watch advierten sobre una escalada brutal en la represión por parte del gobierno iraní. Se estima que miles han perdido la vida en protestas desde principios de enero y muchos más están sufriendo en silencio debido a restricciones severas impuestas a las comunicaciones.
La ONG hace hincapié en que las fuerzas iraníes han utilizado una fuerza desproporcionada contra manifestantes desarmados y exige a la comunidad internacional poner los Derechos Humanos al frente de sus respuestas ante esta crisis. Así pues, mientras el mundo mira hacia Irán, queda claro que el camino hacia la justicia y la paz aún está muy lejos.

