Era una mañana cualquiera en Palma, hasta que un instante cambió todo. Sobre las 10:10 del 14 de enero, la tranquilidad se vio interrumpida por un estruendo. Una conductora, distraída o simplemente imprudente, decidió saltarse un semáforo en rojo, chocando contra otro coche que circulaba correctamente.
La escena no fue nada bonita; la parte frontal de uno de los vehículos quedó destrozada, como si un gigante hubiera decidido jugar a la guerra con ellos. Entre los coches, una mujer se quejaba de dolor en el pecho y tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que estas cosas sucedan?
Un recordatorio necesario
Los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) llegaron al lugar y tomaron declaración a testigos que vieron todo desde la acera. Uno de ellos comentó cómo la conductora ignoró totalmente el semáforo y provocó el choque. Mientras tanto, los trabajadores de EMAYA aparecieron para limpiar el desorden dejado por este accidente innecesario.
Y aquí estamos otra vez, escuchando las advertencias de la Policía Local sobre la importancia de respetar las señales. Es fundamental mantenernos alertas mientras conducimos; no solo es nuestra vida lo que está en juego, sino también la de quienes nos rodean. A veces parece que olvidamos lo básico: la atención al volante puede salvar vidas.

