La Agencia Espacial Europea (ESA) ha caído en las garras de un ciberataque devastador, y lo que se han llevado es nada menos que 500 GB de información confidencial. Sí, has leído bien. Desde detalles sobre misiones espaciales hasta contratos exclusivos con gigantes como SpaceX, todo ha sido despojado por delincuentes cibernéticos.
Este no es un incidente aislado. En diciembre pasado, ya habíamos visto cómo otro hacker se dedicaba a vender más de 200 GB de información en la dark web. ¡Increíble! Las contraseñas y credenciales de empleados estaban a la venta, como si fueran caramelos en una tienda.
Las sombras del cibercrimen acechan
Eric Morel, director de Asuntos Europeos y Jurídicos de la ESA, confirmó que están colaborando plenamente con las autoridades para esclarecer este asunto. Y no es para menos; el grupo Scattered Lapsus$ Hunters, responsable del último hackeo, logró infiltrarse en sus servidores aprovechando una vulnerabilidad pública desde septiembre del año pasado. Parece que los hackers tienen más imaginación que muchos funcionarios cuando se trata de seguridad.
No podemos dejar pasar el comentario de la experta en ciberseguridad Clémence Poirier, quien indica que estos ataques son cada vez más frecuentes contra agencias espaciales debido a las deficiencias en la “higiene cibernética” del personal. ¿Qué significa esto? Que los empleados podrían estar abriendo puertas al malware sin darse cuenta, exponiendo así valiosa información.
A medida que el mundo avanza hacia la exploración espacial, parece increíble que las agencias no estén mejor protegidas. La realidad es que estas brechas permiten a otros actores llevar a cabo nuevos ataques y acceder a datos aún más sensibles. La pregunta queda en el aire: ¿cómo podemos confiar en el futuro si nuestros guardianes están siendo atacados?

