En el corazón del Paseo Marítimo de Palma, la situación se torna complicada. Muchos se preguntan qué está sucediendo con los negocios de la zona y las quejas de los empresarios no cesan. Sin embargo, desde la Asociación de Vecinos, tienen claro que la crisis no es culpa de la falta de aparcamiento, sino del modelo de ocio nocturno que predomina en este emblemático lugar.
La asociación defiende su postura argumentando que «no necesitamos soluciones rápidas y improvisadas sobre aparcamientos ni proyectos subterráneos mal planificados». Ellos reclaman un enfoque más serio; una buena planificación requiere estudios técnicos, consenso entre instituciones y, sobre todo, una inversión a gran escala. Y eso es algo que no se puede hacer a la ligera.
Cambiar el rumbo del ocio nocturno
Pero lo más preocupante para los vecinos es que centrarse solo en cuántas plazas hay disponibles no resolverá nada. La clave está en el tipo de oferta que existe hoy en día: minimarkets y kebabs dominan el paisaje, mientras que el ocio nocturno ha tomado un protagonismo excesivo. Y así, se olvidan otras alternativas más enriquecedoras.
Agradecen también los esfuerzos del Ajuntament de Palma, como las nuevas líneas de bus destinadas al Paseo Marítimo y la futura puesta en marcha del Nus Nàutic por parte de la Autoritat Portuària de Balears, pero insisten: “Es hora de repensar lo que queremos ofrecer”. No se trata solo de sumar infraestructuras; hay que revisar horarios, servicios e incluso la mezcla misma de actividades.
Después de décadas sufriendo una caída libre en calidad y atención hacia este espacio tan querido, ahora ven un rayo de esperanza gracias a las mejoras impulsadas por la APB. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para evitar que esta transformación sea solo un paréntesis temporal en una historia marcada por el abandono.

