En Madrid, a 14 de enero, la ONG Iran Human Rights (IHRNGO) ha hecho sonar la alarma al informar que ya son más de 3.400 las personas fallecidas y miles más heridas debido a la brutal represión ejercida por las fuerzas de seguridad en Irán. Estas manifestaciones, que estallaron hace poco más de dos semanas, han estado marcadas por un apagón nacional de Internet que ha dejado a muchos sin voz.
Cifras desgarradoras y un llamado urgente
Según los datos recopilados por esta organización con sede en Noruega, desde finales de diciembre del año pasado han muerto al menos 3.428 personas en 15 provincias. Este número es solo una estimación basada en casos verificados directamente por ellos o a través de fuentes independientes confiables, respaldadas además por documentación hospitalaria y funeraria.
Lo más alarmante es que la mayoría de estos fallecidos eran jóvenes menores de 30 años; incluso hay confirmados al menos 15 menores de edad. La ONG se encuentra ahora en una carrera contra el tiempo para obtener documentación que permita verificar la edad exacta de cada víctima.
Ayer mismo, Human Rights Activists (HRA), con sede en Estados Unidos, elevó su conteo a 1.850 muertos, entre ellos nueve niños, y reportó la detención de más de 16.700 personas. En medio del caos, las autoridades iraníes no dudan en señalar a Estados Unidos e Israel como instigadores detrás de estas protestas, argumentando que buscan crear el escenario perfecto para una intervención militar liderada por Donald Trump.
Es devastador pensar cuántas vidas se están perdiendo mientras las demandas legítimas del pueblo iraní son ahogadas en sangre y silencio.

