En medio de un torbellino que parece no cesar, el Real Mallorca ha dado una noticia que trae algo de luz a la oscuridad: Antonio Raíllo renueva su contrato hasta 2027. Este central cordobés, que ahora mismo está lidiando con un esguince en la clavícula, se prepara para cumplir once temporadas consecutivas defendiendo los colores del equipo bermellón. Y eso, amigos, no es poca cosa.
Raíllo y su conexión con la afición
El propio jugador ha expresado su satisfacción y orgullo: “Hemos recorrido un camino largo lleno de altibajos. Siempre he tenido esa misma ambición desde mi llegada. Alcanzar metas poco a poco es lo que me motiva día tras día”, comenta Raíllo, capturando la esencia de lo que significa ser parte del Mallorca.
Sabe bien que estos tiempos son difíciles y ha vuelto a hacer hincapié en la idea de familia como pilar fundamental para salir adelante: “Cuando estamos pasando por momentos complicados, ves cómo tus compañeros se entregan al máximo. Por ellos estoy dispuesto a darlo todo porque aquí nadie se guarda nada”. Su mensaje resuena fuerte entre los aficionados: unión, trabajo en equipo y no dejarse vencer por las adversidades.
“Jugadores, entrenador, afición… Todos somos uno. Solo nosotros podemos sacar esto adelante”, añade con convicción. Ha vivido de todo desde su llegada en 2016: ascensos inesperados, descensos agónicos y hasta finales de copas. Más de 300 partidos a sus espaldas demuestran que siempre ha sido un pilar para el club.
A pesar de estar fuera por lesión, Raíllo tiene claro que volverá pronto: “Soy un cansino cuando me lesiono; entreno mañana y tarde hasta ponerme bien. Así que seguramente regrese mucho antes de lo previsto”. Esa tenacidad refleja perfectamente el espíritu luchador del Mallorca.

