En una mañana marcada por el aire tenso y las expectativas en aumento, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, se encontró cara a cara con los policías locales que habían alzado la voz para exigir un cambio real. «El único que se ha movilizado en el compromiso del Plan de Ordenación he sido yo», aseguraba con firmeza, mientras sus palabras resonaban en el ambiente cargado de preocupaciones y esperanzas.
La cita está marcada para el 29 de enero en la Plaza de Cort, donde se espera que los agentes se reúnan para manifestar su descontento. El alcalde subrayó la urgencia del asunto: «La decisión está tomada, debe haber un plan de Ordenación con mejores condiciones». Un plan que, según los sindicatos, debió haberse implementado ya hace tiempo; lo llevan reclamando desde el pasado 1 de enero y no piensan dejarlo pasar por alto.
Un compromiso olvidado
Martínez fue claro: «Estas movilizaciones deberían haberse hecho hace ocho años». Sus palabras reflejan una realidad dolorosa; muchas promesas han quedado en el aire. Pero él insiste en que su compromiso va más allá de las palabras. Asegura que está dispuesto a luchar por mejorar la imagen y los recursos necesarios para la policía local. Sin embargo, parece que esta lucha solo será posible si «la policía local de Palma se pone del lado del alcalde» para llevar adelante este proyecto crucial.
Y es que detrás de cada declaración hay una necesidad latente: más presencia policial en nuestras calles. La seguridad ciudadana no puede ser solo un eslogan vacío; debe ser una realidad palpable. Así lo ve Martínez, quien afirma que esta gestión es vital para defender a todos los ciudadanos de Palma. En definitiva, estamos ante un momento decisivo donde las acciones hablarán más fuerte que las palabras.

