La antigua prisión de Palma, un lugar que debería ser parte del pasado, se ha convertido en un foco de preocupación para los vecinos de Cas Capiscol. El próximo 30 de enero a las 18 horas, frente al CEIP Cas Capiscol, la Federacció d’Associacions de Veïns y otras entidades han convocado una manifestación. ¿El motivo? Reclamar soluciones ante el clima de inseguridad que las mafias han instaurado en el barrio desde hace ya dos años.
Biel González, presidente de la asociación vecinal del barrio, no se muerde la lengua: «Ya hemos llegado a un límite, hay que pasar a la acción». Con razón expresa su frustración; este mismo miércoles tiene una reunión con el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, para hablar sobre un problema que el Ajuntament ya debería conocer. «No estamos en contra de las personas que viven ahí porque no tienen más remedio», aclara Biel. Sin embargo, señala directamente a las mafias: «La Policía tiene que actuar contra ellas».
Una comunidad en crisis
La situación es alarmante; según cuenta Biel, «hay mucha delincuencia», y esa delincuencia está cada vez más cerca: «ya está llegando hasta la zona del conservatorio». El tráfico de drogas es evidente, con gente entrando y saliendo como si nada. Es todo un desastre. Se pregunta: «Si se puede actuar en Son Banya, ¿por qué no aquí?» Y es que el incivismo está afectando a todos: «a los vecinos, a los niños del colegio y a quienes pasean por el parque con sus perros».
Los párrocos también hacen eco de esta inquietud pidiendo seguridad para la zona y exigiendo poner fin a las mafias. Biel reitera con urgencia: «Hay que buscar soluciones ya» y propone pensar en el futuro de ese edificio olvidado; advierte que podría haber graves desgracias si esto sigue así. La comunidad necesita respuestas inmediatas y menos palabras vacías; nadie quiere vivir con miedo ni ver cómo su hogar se convierte en un campo de batalla.

