Este miércoles, Andy Kohlberg, el máximo accionista del RCD Mallorca, llega a la isla con una misión clara: gestionar la crisis más profunda que ha vivido el club desde que él tomó las riendas. En un momento crítico donde las derrotas se acumulan, su presencia se vuelve indispensable. Junto al CEO Alfonso Díaz y al director deportivo Pablo Ortells, se prepara para tomar decisiones vitales que podrían cambiar el rumbo del equipo.
No es que haya cambiado de planes repentinamente; su visita estaba programada. Pero después de los tropiezos recientes ante el Girona y el Rayo Vallecano, la situación ha apremiado su llegada. Y no será solo por unos días; Kohlberg tiene pensado quedarse hasta febrero, justo cuando se abre la ventana de fichajes.
Un reencuentro tenso con los aficionados
Este sábado se vivirá un momento crucial en Son Moix. El presidente volverá a encontrarse con la afición en un partido contra el Athletic Club que promete ser explosivo si no logran sumar esos ansiados tres puntos. La hinchada está descontenta y no lo oculta; ya lo demostró en Vallecas donde algunos seguidores expresaron su frustración gritando consignas como «directiva, dimisión» o «Alfonso, vete ya», dirigiéndose directamente al CEO.
Kohlberg también planea participar en actos importantes durante su estancia, como un homenaje a los abonados que llevan más de 50 años apoyando al club, programado para el 22 de enero en el Trui Teatre. Sin duda, estos momentos son clave no solo para resolver la crisis deportiva sino también para reconectar con aquellos que han estado siempre al lado del Mallorca.

