El encuentro entre el Inter y el Nápoles fue un auténtico espectáculo que nos mantuvo al borde del asiento. Con un empate a dos goles, Scott McTominay se erigió como el héroe inesperado que rescató al Nápoles en un momento crítico. Aquel día, en el Meazza, parecía que la victoria se escapaba cuando el Inter abrió la lata con un gol de Dimarco a los 10 minutos. Pero lo que muchos pensaban que sería una derrota segura para los partenopei, pronto cambió de rumbo.
Un partido lleno de giros
La primera parte del partido dejó claro que no iba a ser fácil para el Nápoles. Con importantes bajas en su plantilla, la presión sobre los jugadores era palpable. Sin embargo, McTominay mostró una valentía digna de admirar; tras igualar el marcador en el minuto 26 con un golazo que dejó a todos boquiabiertos, revitalizó al equipo en un estadio que había caído en silencio.
A pesar de algunos momentos tensos y de otro gol del Inter desde el punto penalti tras una falta dudosa, McTominay volvió a demostrar su calidad en los momentos más difíciles. En su primera intervención tras entrar al campo, asistido por Noa Lang, logró marcar nuevamente y devolver la esperanza a sus compañeros.
Con este empate, se mantiene viva la lucha por el Scudetto y los ecos de esta batalla resonarán hasta la próxima jornada. La pregunta ahora es si el Inter podrá recuperarse o si este encuentro ha dejado una marca indeleble en su camino hacia la gloria.

