En un giro sorprendente de los acontecimientos, parece que la hegemonía musical de Estados Unidos está perdiendo fuerza. La música latina, el vibrante k-pop coreano y los contagiosos afrobeats nigerianos están convirtiendo el panorama musical en un verdadero crisol de culturas donde ya no es solo América la que marca el ritmo. Bad Bunny, por ejemplo, se ha coronado como el artista más escuchado en Spotify a nivel mundial en 2025, un claro indicativo de este cambio.
Un mundo musical multipolar
¿Es posible que estamos viendo el fin del reinado cultural estadounidense? Si echamos la vista atrás, podemos ver cómo todo comenzó con el rock and roll en los años 50, cuando Europa estaba en sus peores momentos. A medida que avanzábamos hacia las décadas de 80 y 90, artistas icónicos como Michael Jackson, Madonna y Bruce Springsteen establecieron lo que parecía ser un sistema estelar indiscutible. Pero hoy todo eso está cambiando.
No solo los artistas del sur global están logrando impacto internacional; ahora el pop ya no se define únicamente desde EE.UU. Las nuevas corrientes musicales traen consigo sonidos híbridos y colaboraciones inesperadas que alimentan esta transformación. Desde Corea del Sur nos llegan grupos como BTS y Blackpink, llenando estadios a su paso. Y si hablamos de afrobeats, hay que mencionar a Burna Boy, quien ha llevado su talento hasta grandes escenarios europeos.
Aunque todavía vemos a Estados Unidos influenciando la música globalmente —con una cuota significativa en ingresos— ya no puede dictar qué es pop ni quiénes son sus protagonistas principales. Este nuevo ecosistema musical promete ser emocionante e impredecible, abriendo las puertas para que nuevas voces sean escuchadas y apreciadas en cada rincón del planeta.

