Este sábado, Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., lanzó una bomba. En un comunicado que no pasó desapercibido, proclamó el “fin del sistema internacional”. Según él, este sistema ha estado plagado de defectos como el “derroche” y la “ineficacia”. Lo que se viene a decir es que con esto, respalda la retirada de Estados Unidos de nada menos que 66 organizaciones internacionales, un movimiento ordenado por Donald Trump.
Rubio defiende su postura argumentando que “el liderazgo implica elecciones difíciles”, y eso incluye saber cuándo las instituciones creadas para promover la paz y la libertad se han convertido en obstáculos. Y es que según él, lo que conocemos como el sistema internacional está saturado de organizaciones opacas que se pisan los pies unas a otras. ¡Menuda mezcla!
Cerrando la puerta al multilateralismo obsoleto
Asegura que esta retirada no significa que Estados Unidos le dé la espalda al mundo. No. Simplemente rechazan lo que consideran un modelo obsoleto de multilateralismo. Rubio va más allá y sostiene que este modelo ha fracasado estrepitosamente; incluso aquellos organismos antes útiles ahora actúan en contra de los intereses del país.
"Estos organismos no solo son ineficaces", afirma con contundencia, "sino que además obstruyen a quienes intentan enfrentar los problemas reales”. Con eso, sentencia: “La era de los cheques en blanco para la burocracia internacional ha terminado”. Una afirmación potente y directa.
Para ilustrar su punto, menciona ejemplos claros como el Fondo de Población de la ONU y su historial lleno de violaciones éticas o el programa ONU Mujeres por no poder definir qué es una mujer. También critica a la Convención sobre Cambio Climático por sus inversiones alarmistas o al Foro Permanente sobre Afrodescentientes por sus políticas racistas en favor de reparaciones globales.

