El Rayo Vallecano se enfrenta a un momento complicado, pero su entrenador, Iñigo Pérez, no pierde la esperanza. Este sábado, antes del duelo contra el Real Mallorca, habló sobre su trayectoria y cómo la figura de Jagoba Arrasate ha sido clave en su carrera. «Con Arrasate alcancé mi mejor nivel como jugador», confesó Iñigo, recordando con gratitud esos años juntos en Numancia y Osasuna.
Un reto constante
El equipo franjirrojo ha pasado por una racha difícil, sin ganar en ocho jornadas y llega al choque con la necesidad imperiosa de sumar tres puntos para respirar más tranquilos. «No estamos resolviendo los partidos en casa por detalles que a priori pueden parecer menores», comentó Iñigo, cargado de sinceridad en cada palabra.
Pérez destacó también el peligro del juego aéreo del Mallorca, advirtiendo que es un aspecto que ya les ha costado goles en otras ocasiones. Consciente de la importancia del gol, añadió: «Es capital conseguirlo y refrendarlo; el año pasado lo hicimos bien y este año nos está costando».
A medida que las palabras fluyen, se siente la presión del cargo. Iñigo ha tenido que hacerse casi psicólogo para manejar las emociones del grupo ante esta situación adversa. «Es difícil mantener el equilibrio entre lo positivo y lo negativo sin caer en la condescendencia», reflexionó.
Además, parece haber buenas noticias en el horizonte: el Rayo se reforzó con Carlos Martín, un delantero cedido por el Atlético de Madrid. Un soplo de aire fresco que podría ser justo lo que necesitan para encarrilarse hacia un mejor camino.

