La tarde del sábado, el aire se tornó pesado en la carretera de s’Aranjassa. Un ciclista de unos 70 años, cuya nacionalidad aún se desconoce, cayó repentinamente al asfalto mientras disfrutaba de su paseo. A las 12:50 horas, y sin previo aviso, perdió el conocimiento y su vida cambió para siempre.
En ese instante fatídico, un voluntario de Protección Civil y una doctora que pasaban por allí no dudaron ni un segundo en intervenir. Con sus vehículos aparcados a un lado, comenzaron a realizar maniobras de reanimación, pero a pesar de su dedicación y rapidez, no pudieron evitar lo inevitable. La escena fue presenciada por varios conductores que circulaban hacia Palma; la tragedia se hizo eco entre los que estaban allí.
Un esfuerzo inútil
La Guardia Civil llegó al lugar casi de inmediato junto con agentes de Tráfico y una ambulancia medicalizada. Los sanitarios del 061 montaron una carpa para resguardar la dignidad del ciclista caído mientras intentaban reanimarlo con todas sus fuerzas. Pero minutos después, el fallecimiento fue confirmado: un hombre lleno de historias quedó silencioso en medio del bullicio del tráfico.
A raíz de este triste suceso, la carretera experimentó retenciones significativas mientras los agentes regulaban el tráfico. Una jornada más marcada por lo inesperado; una vida que se apagó sin aviso previo y que deja a todos reflexionando sobre la fragilidad del momento presente.

