La emoción estaba en el aire el pasado viernes en el teatro municipal Maruja Alfaro de Palma. Miquel Ferrer ha logrado un hito al convertirse en el primer finalista del XII Torneig de Dramatúrgia de Balears, gracias a su obra La conversió d’una flor o amor de síndria. En esta primera semifinal, se enfrentó a la talentosa Marina Nicolau, quien presentó su texto Això no és una comèdia romàntica.
Una noche llena de talento y pasión
Los actores Xisco Ródenas y Joan Sureda dieron vida a las palabras de Ferrer, mientras que Mercè Martínez y Pere Pau Sancho hicieron lo propio con Nicolau. Al final, fue el público quien decidió: los aplausos y los vítores le otorgaron a Miquel su pase a la gran final. Este torneo, que se ha convertido en una verdadera cantera para dramaturgos isleños, ofrece un espacio donde la creatividad se desata.
Pero esto no termina aquí. Este sábado por la noche será el turno de Alfonso Morillas y Carme Serna, quienes también intentarán hacerse un hueco en la esperada final del domingo 18 de enero. La competencia es feroz; cada autor tiene solo tres horas para ensayar con sus actores antes de enfrentarse al jurado popular. ¡Qué tensión! Sin duda, este torneo es una oportunidad única para ver cómo florece el talento local ante nuestros ojos.

