Jaime Anglada, el querido músico mallorquín, ha vuelto a la escena en su primera entrevista después del accidente que le cambió la vida. Con una sonrisa que refleja alegría y gratitud, se encontró con su buen amigo Miguel Ríos en el Auditorium de Palma, donde este viernes ofrecerá un concierto. La música, esa gran pasión de Jaime, está siendo su salvavidas en este proceso de recuperación.
La música como terapia
«La música me está ayudando a seguir adelante. El rock es la mejor medicina», confesó Jaime con sinceridad. Y no es para menos: hoy siente que empieza a ver la luz al final del túnel y está casi listo para caminar como antes. A pesar de los momentos difíciles, él sigue agradeciendo a los médicos y amigos que han estado a su lado.
Su relación con Miguel Ríos data de hace 25 años; un vínculo fuerte que ha resistido el paso del tiempo. «Miguel me escribió y participó en un vídeo lleno de cariño para mí», recuerda. Aunque aún no puede cantar al 100%, espera poder hacerlo pronto junto a su amigo en el escenario.
Aunque el accidente dejó huellas imborrables, lo más difícil para Jaime fue perderse esos momentos previos a la tragedia: «No recuerdo nada de lo ocurrido», dice con una mezcla de incredulidad y aceptación. Sin embargo, sí recuerda haber disfrutado del concierto de Nando González antes del accidente, una despedida entre amigos que ahora se siente tan lejana.
Con ansias por volver al escenario y reencontrarse con su público, Jaime asegura: «La música era mi vida y quiero que lo vuelva a ser». Un deseo genuino cargado de emoción que resuena con todos aquellos que han seguido su carrera musical.

