En un giro inesperado de los acontecimientos, UGT ha alzado la voz contra la disolución del Patronato de la Vivienda en Palma. Esta decisión, tomada sin ninguna negociación con los sindicatos, ha dejado a muchos rascándose la cabeza y preguntándose: ¿qué está pasando realmente? En una ciudad donde el acceso a una vivienda digna ya es un desafío, esta medida parece más un capricho administrativo que una solución.
Una falta de respeto hacia los ciudadanos
La crítica no se ha hecho esperar. Desde UGT han señalado que este tipo de decisiones afectan directamente a la comunidad, dejando en la estacada a quienes más lo necesitan. “No podemos permitir que tiren por la borda el trabajo realizado durante años”, dijo uno de sus representantes. La sensación es clara: estamos ante un acto más de desinterés por parte de las autoridades hacia las necesidades reales del pueblo.
La cuestión no es solo burocrática; es profundamente humana. Detrás de cada cifra y cada papel hay familias luchando por encontrar un hogar. ¿Realmente se han puesto en el lugar de esos ciudadanos o simplemente están jugando con su futuro? Necesitamos respuestas y, sobre todo, acción real que priorice el bienestar colectivo sobre intereses políticos.

