Madrid, 8 de enero. En una escalada que parece no tener fin, el Ejército de Israel ha llevado a cabo un nuevo bombardeo sobre la Franja de Gaza. ¿La razón? Según ellos, un proyectil lanzado desde el enclave costero. Pero aquí está lo inquietante: el proyectil cayó dentro de Gaza, cerca de un hospital. Así lo comunicó el propio ejército en un comunicado donde afirmaron que «se ha detectado un lanzamiento desde la ciudad de Gaza hacia nuestro territorio».
Una respuesta contundente en medio del caos
El mensaje es claro: las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han dejado claro que consideran cualquier intento por parte de organizaciones como Hamás como una amenaza seria para sus fuerzas y para los ciudadanos israelíes. Esto ocurre en un contexto delicado, ya que recordemos que hay un alto el fuego vigente desde octubre pasado, tras acuerdos con Hamás promovidos por Estados Unidos.
A pesar del silencio por parte de Hamás sobre este último ataque, las cifras son devastadoras. Un informe reciente del diario palestino ‘Filastin’ menciona que el bombardeo alcanzó una zona cercana al Hospital Hamad, y las autoridades gazatíes han reportado más de 71.000 muertos y alrededor de 171.000 heridos debido a la ofensiva militar israelí.
Desde el 10 de octubre, se contabilizan al menos 424 muertes adicionales y más de mil heridos. Sin embargo, lo más desgarrador es que muchas víctimas aún permanecen bajo los escombros o en las calles; ambulancias y equipos de Protección Civil siguen sin poder acceder a estas áreas críticas.

