Juan Ignacio Díez de Acharán, el nuevo timonel del Palmer Basket, se encuentra ante un reto que podría definir su carrera. Desde que comenzó la temporada 2025-2026, el equipo ha estado navegando por aguas turbulentas. Con tan solo dos victorias y doce derrotas, no es de extrañar que los cambios hayan sido constantes en el banquillo. La reciente salida de Lucas Victoriano ha dado paso a Juan Ignacio, quien asume este desafío con una mezcla de nervios y determinación.
Un nuevo comienzo en momentos complicados
Originario de Bahía Blanca, Argentina, Juan Ignacio ve esta oportunidad como un trampolín para su carrera. “Dirigir al Palmer Basket es un gran reto y una gran oportunidad para mí”, confiesa. Aunque la situación no es ideal y nadie quiere estar en la cola de la tabla, él sabe que lo fundamental es trabajar con dedicación y entrega día tras día.
Su camino hasta aquí no ha sido fácil. Tras pasar por diferentes equipos como el Real Betis y la selección argentina, está listo para liderar por primera vez como entrenador principal. “Afronto esto con muchas ganas y ambición”, dice con firmeza. Aunque no promete victorias inmediatas, su compromiso con el trabajo arduo es claro: “Lo que llegue después será consecuencia de lo que hagamos cada semana”.
Desde su nombramiento el 6 de enero, todo ha sido un torbellino emocional. Recuerda cómo le comunicaron la noticia: “Siempre han sido claros conmigo desde el principio; sabía que tenía que dar un paso adelante”. El apoyo constante del club le ha permitido afrontar este reto sin dudar.
En cuanto a sus inicios como jugador, reconoce rápidamente dónde estaba su límite. “Siempre tuve más visión como entrenador”, explica sobre cómo comenzó a formarse a los 17 años mientras compaginaba roles en la cancha.
Aunque proviene de un país donde el baloncesto corre por las venas, tiene ídolos bien definidos: Manu Ginóbili brilla entre ellos como una fuente de inspiración eterna. Ahora, espera enfrentar al Cantabria este fin de semana: “Va a ser complicado jugar allí; ambos necesitamos ganar”. Sin duda alguna, cada partido será una nueva historia que contar en su camino hacia la revitalización del Palmer Basket.

