Es curioso cómo a veces la vida nos sorprende, y no siempre para bien. Vinicius, ese chaval que hace unos meses era el orgullo del Real Madrid, ahora se encuentra en una encrucijada. Con cada partido, las dudas crecen y su rendimiento parece estar en entredicho. Un día es por sus gestos, al siguiente por sus protestas; pero hoy lo que más pesa sobre sus hombros es esa sequía de goles que no termina de romper.
Recuerdo perfectamente el encuentro contra el Betis. Allí vi destellos de lo que puede ser, aunque también momentos que me hicieron fruncir el ceño. A veces parece que Vinicius tiene ese fuego interno, pero otras veces da la sensación de que está perdido en un mar de críticas y expectativas desbordadas.
¿Qué rumbo tomará?
No sé si es presión o simplemente una fase complicada, pero lo cierto es que necesitamos ver al verdadero Vinicius. Aquél capaz de dejar huella en cada jugada. La afición espera ansiosa volver a disfrutar de su magia, mientras él lucha con esas sombras que parecen seguirle a donde quiera que vaya.

