En un giro inesperado de los acontecimientos, la Casa Blanca ha revelado que está discutiendo con Dinamarca una posible compra de Groenlandia. Sí, lo han leído bien, ¡una compra! En este juego geopolítico, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó recientemente que se reunió con funcionarios daneses para hablar sobre este territorio autónomo mientras las tensiones aumentan en el Ártico. ¿Por qué? Según la portavoz Karoline Leavitt, hay un temor palpable a la expansión rusa y china en esa región. «El presidente y su equipo están debatiendo activamente este tema», comentó Leavitt durante una rueda de prensa.
¿Diplomacia o intervención militar?
Pero aquí no acaba la cosa. La portavoz también dejó claro que Trump tiene todas las opciones abiertas mientras busca lo mejor para Estados Unidos. Aunque al parecer, siempre ha preferido el camino diplomático por encima del militar. Sin embargo, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de llevar a cabo acciones similares a las recientes intervenciones en Venezuela o Irán, no se mostró muy receptiva.
Por otro lado, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, parece estar dispuesto a dialogar con Trump pero siempre bajo el respeto del Derecho Internacional y rechazando cualquier idea de anexión que califica como ‘fantasía’. Y es que estas ambiciones expansionistas no son nada nuevas; Trump lleva tiempo hablando del control de la isla bajo la excusa de protegerse contra los barcos rusos y chinos en sus aguas. ¿Realmente es esto lo que queremos? Este tipo de movimientos nos llevan a cuestionar cómo se manejará el futuro del territorio ártico.

