Este miércoles, a eso de las 17:30 horas, la tranquilidad de una de las calles más transitadas de Palma se vio sacudida por un estruendo inesperado. Parte del techo de una vivienda ‘okupada’ en un edificio de tres plantas colapsó, dejando a los vecinos con el corazón en un puño. Los Bombers de Palma no tardaron en llegar al lugar para evaluar la situación y asegurar que todo estuviera bajo control.
Una intervención necesaria
Afortunadamente, el derrumbe no dejó heridos, pero sí evidenció una problemática alarmante. La Policía Local se hizo presente para colaborar con los bomberos y evitar cualquier conflicto entre los inquilinos del bloque afectado. Tras algunas horas de trabajo, se descubrió que el mal estado del techo había provocado daños también en los baños de los pisos inferiores.
En la casa donde ocurrió el incidente residían dos personas mayores, una de ellas con problemas respiratorios que utilizaba oxígeno. Al inspeccionar más a fondo, los bomberos encontraron que la estructura estaba en condiciones lamentables; escombros acumulados y humedad desbordante apuntaban a un cuidado nulo por parte de quienes deberían velar por estas viviendas.
La Cruz Roja llegó al lugar para atender a estas dos personas desalojadas y brindarles ayuda inmediata. Este suceso no es solo un susto; es un recordatorio claro sobre cómo muchas vidas están atrapadas en situaciones insostenibles. La precariedad acecha tras cada esquina y casos como este nos obligan a reflexionar sobre nuestras ciudades y cómo tratamos a quienes las habitan.

