En Bruselas, a 7 de enero, la OTAN ha dejado claro que la seguridad de un país miembro no es solo su asunto, sino que se basa en la defensa colectiva. Este principio no solo abarca a toda Europa, sino también al Ártico y el Atlántico Norte. Y todo esto se pone aún más en perspectiva tras las recientes declaraciones de Estados Unidos sobre Groenlandia, donde alegan motivos de ‘seguridad nacional’ y lo consideran un punto estratégico fundamental.
La importancia del Ártico para la OTAN
Desde la Alianza Atlántica han manifestado su interés por mantener la seguridad en esta región, subrayando que el Ártico adquiere cada vez más relevancia estratégica. Como ellos mismos han dicho: ‘La seguridad de la OTAN se basa en la defensa colectiva: si uno está en peligro, todos lo estamos’. No hay duda de que este enfoque busca crear un frente unido ante cualquier desafío.
Aún más relevante es el reciente acuerdo alcanzado durante la Cumbre de La Haya, donde los países miembros acordaron aumentar su gasto en defensa hasta un 5% del PIB (salvo España), lo que sin duda refuerza tanto la disuasión como las capacidades defensivas de la OTAN también en el Ártico.
Además, han intensificado esfuerzos para garantizar una mejor preparación en esta zona. A través de ejercicios y entrenamientos específicos, buscan estar listos para cualquier eventualidad. Los aliados están apostando por mejorar sus capacidades aéreas y marítimas clave. Así que no cabe duda: el Ártico está recibiendo atención especial por parte de nuestros líderes militares.

