La historia del crimen de Matilde Muñoz, una mujer de 72 años que encontró en el hermoso archipiélago indonesio un segundo hogar, sigue tejiéndose con hilos de dolor y justicia. La Fiscalía de Indonesia sigue su camino judicial contra Suhaeli y Heri Ridwan, acusados de llevar a cabo un brutal asesinato que ha dejado a todos consternados. La segunda sesión del juicio, programada para empezar por la mañana, no arrancó hasta bien entrada la tarde, con nada menos que seis horas de retraso. La familia de Mati, afectada profundamente por esta tragedia, se aferra a la esperanza de ampliar la acusación a otros dos implicados: Nurmala y Aby, empleados del hotel Bumi Aditya.
Testigos y sorpresas en el banquillo
Cuando vieron entrar a estos testigos acompañados por un abogado, uno de los familiares no pudo evitar expresar su sorpresa: «Nos ha sorprendido verles. Son los únicos testigos que estaban aparte y creemos que deberían ser imputados también». Y es que ellos sostienen firmemente que Nurmala y Aby tienen algo más que decir sobre lo sucedido aquella fatídica noche.
A medida que avanza el juicio, se van escuchando las voces de distintos testigos; diez en total pasaron por el estrado esa tarde. Sin embargo, muchos alegan ignorancia sobre lo ocurrido. «No vimos nada», repiten como si sus palabras pudieran borrar la brutalidad del hecho.
Por otro lado, los principales acusados han dado una versión impactante ante el juez: aseguraron haber asesinado a Mati debido al ‘shock’ provocado por su despertar inesperado mientras intentaban robarle. Aseguran que todo fue improvisado y sin premeditación; sin embargo, según documentos presentados por la fiscalía indonesia, semanas antes ya habían discutido la posibilidad de acabar con su vida para ocultar un entramado delictivo relacionado con robos en el hotel.
El caso está lejos de cerrarse; una nueva sesión del juicio está prevista para el 14 de enero. En ella se espera escuchar al médico forense cuyo informe revelará más detalles sobre la violenta muerte de Mati, quien sufrió asfixia y múltiples contusiones antes de ser escondida durante más de un mes en el interior del hotel. La familia continúa buscando justicia mientras navega entre esperanzas y decepciones.

