La historia del trágico asesinato de Matilde Muñoz en Indonesia vuelve a cobrar vida en los tribunales, pero lo que llama la atención es la falta de testimonios claros. Los trabajadores del lugar, aquellos que deberían haber visto algo, no parecen tener nada que aportar. ¿Es posible que estuvieran tan inmersos en su rutina diaria que no notaron lo que ocurría a su alrededor?
Caminos turbios y verdades escondidas
Nos encontramos ante un escenario donde las evidencias parecen jugar al escondite. En un mundo donde la justicia debe prevalecer, parece irónico que quienes tenían el deber de ser testigos se hayan convertido en sombras mudas. Este silencio ensordecedor plantea más preguntas de las que responde y nos deja con una inquietud palpable.
A medida que avanzamos en este proceso judicial, cada día se siente como una lucha entre la búsqueda de la verdad y el velo de ignorancia que rodea a esta tragedia. ¿Qué sucedió realmente aquella noche? Y sobre todo, ¿por qué nadie se atreve a hablar?

