En el corazón de Mallorca, la alarma ha sonado fuerte y claro. La devaluación de las notas de català en secundaria y bachillerato no es solo un tema académico; es un grito desesperado por la preservación de nuestra lengua. Desde el STEI, se alzan voces que claman contra esta tendencia preocupante. ¿Acaso estamos dispuestos a tirar a la basura una parte tan esencial de nuestra identidad?
Un futuro incierto para nuestra lengua
No se trata solo de números o estadísticas frías. Cada punto que baja la nota refleja una realidad inquietante: nuestros jóvenes están perdiendo el vínculo con su cultura y sus raíces. ¿Dónde queda nuestro legado lingüístico? A medida que más estudiantes optan por cursos que favorecen otras lenguas, nos preguntamos: ¿estamos dispuestos a sacrificar lo que nos hace únicos?
Además, mientras nuestros representantes políticos hablan sobre iniciativas para fortalecer la educación, los hechos demuestran lo contrario. Las decisiones tomadas parecen ir en dirección opuesta a lo que necesitamos. No podemos permitirnos ser meros espectadores de este monocultivo turístico que amenaza con homogenizar nuestra identidad.
Al final del día, debemos unir fuerzas y exigir cambios significativos antes de que sea demasiado tarde. El futuro del català está en nuestras manos y no podemos dejarlo escapar.

